Una cuestión de memoria
Tanto cámaras digitales como teléfonos celulares vienen de fábrica con una memoria “interna”. Esto significa que tienen cierta capacidad para almacenar información determinada por su fabricante, pero por lo general, ésta es posible de ser ampliada, sobre todo en lo que a cámaras digitales se refiere ya que su dotación de memoria interna original, no suele ser suficiente para sacar muchas fotos o, en el caso de los celulares, para almacenar demasiados mp3.
Para suplir la falta de “espacio”, existen pequeñas tarjetas de memoria que nos permiten incrementar la memoria de nuestros “chiches tecnológicos”. Hay diferentes tipos de tarjeta según el dispositivo que usemos y la marca, siendo las más conocidas las Memory Stick (marca original de Sony), las memorias SD (como por ejemplo las de SanDisk) y las MicroSD.
En algún momento será necesario descargar todo lo guardado en las tarjetas. Lo podemos hacer de dos maneras: conectando nuestros teléfonos y cámaras mediante el cable que suelen traer a esos efectos, o quitarles la tarjetita de memoria (la que les añadimos: la memoria interna de fábrica es interna y no se saca), colocarla en un adaptador o en la ranura que hay en nuestros equipos y que sirve para eso, si es que tenemos una compu muy moderna.
Si bien las computadoras más nuevas ya vienen con ranuras especiales para diversos modelos de tarjetas de memoria que permiten este tipo de tareas, también hay adaptadores USB de tarjeta que se conectan al puerto de nuestra máquina para poder acceder y descargar los datos. Hay incluso reproductores de mp3 que sirven como “conectores USB” que admiten tarjetas de memoria, pero siempre, siempre, conviene consultar qué tipo de conector o adaptador vamos a necesitar para descargar los datos a otro equipo, para evitar disgustos de último momento.
En muchos de nuestros ámbitos cotidianos, aún se siguen (y seguimos) utilizando los diskettes de 3 1/2″, y continuamos trasladando en ellos documentos para imprimir, pero ya es insuficiente este formato para mover grandes volúmenes de información como fotos en alta resolución, archivos de audio o programas completos. Grande es la sorpresa a veces cuando nos encontramos ante notebooks que ya no tienen ranura para diskette: a no desesperar, la solución es contar con un pendrive, ya a estas alturas, indispensable para almacenar archivos.
Hay tarjetas de diversa capacidad de almacenamiento y la firma Samsung es la que va más adelante en lo que a desarrollo de este tipo de tecnología se refiere, habiendo anunciado la producción, a partir del año 2009, de tarjetas de memoria flash de hasta 128 GB (en una memoria de ese tamaño, caben aproximadamente… 80 películas en alta definición).
En cuanto a fotografía, una de las cámaras con memoria interna más amplia es la Sony Cyber-Shot T2, que lanzará Sony en diciembre de este año: nada menos que 4 GB de capacidad interna, es decir, cuatro veces la capacidad de las tarjetas SD más utilizadas para cámaras de fotos.
